El 17 de enero cientos de personas junto a organizaciones comunitarias se manifestaron en Montreal para expresar su rechazo a la Ley 21 aprobada por el gobierno de Quebec en 2019. La movilización reabrió el debate público sobre las consecuencias reales de esta ley para las libertades fundamentales y para las comunidades directamente afectadas especialmente las mujeres musulmanas.
Las personas participantes señalaron que la Ley 21 no es solo una discusión teórica sobre la laicidad sino una política que impacta directamente la vida de trabajadoras y trabajadores en sectores esenciales como la educación la salud y los servicios públicos.
Varias oradoras destacaron que la ley obliga a algunas mujeres a elegir entre su empleo y sus creencias personales una situación que consideran injusta y discriminatoria. Para ellas no se trata de símbolos sino del derecho básico a trabajar con dignidad sin exclusión.
Las y los manifestantes subrayaron también que oponerse a la Ley 21 no implica rechazar la laicidad sino cuestionar una aplicación que genera desigualdades en el acceso al empleo y a la participación social. Hicieron un llamado al gobierno para entablar un diálogo real con las comunidades afectadas y escuchar sus experiencias.
Desde la perspectiva del Centro de Trabajadores Migrantes esta movilización refleja una preocupación profunda y persistente. Es un recordatorio de que las políticas públicas deben evaluarse según su impacto real en los derechos humanos la igualdad y el acceso al trabajo.



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