El Centro de Trabajadores Inmigrantes publicó un nuevo estudio elaborado por su Comité de Mujeres que revela las duras y a menudo abusivas condiciones que enfrentan las mujeres sin estatus legal en Quebec. La investigación, basada en setenta y cinco participantes con tres excluidas por razones metodológicas, documenta formas extendidas de violencia física y psicológica, así como amenazas graves para la salud y los derechos fundamentales.
La falta de estatus legal surge como un factor decisivo en la vulnerabilidad de estas mujeres. La mayoría vive sin estatus desde hace más de un año, y algunas desde hace más de diez. Trabajan sobre todo en los sectores doméstico y agrícola, con un promedio de treinta horas semanales y un ingreso de alrededor de trescientos diecinueve dólares por semana.
Los niveles de estrés son extremadamente altos. El setenta y nueve por ciento de las participantes reportó un nivel superior a ocho debido a su situación migratoria precaria. Solo una cuarta parte depende de un único empleador, lo que obliga a la mayoría a buscar trabajo de manera constante y coloca al setenta y cinco por ciento bajo presión permanente.
Los abusos financieros son frecuentes. El setenta y cinco por ciento no recibe siempre el salario mínimo, y casi el sesenta por ciento afirma haber sufrido robo de salario. El doce por ciento dice que nunca recibe la totalidad de su paga, lo que aumenta la carga económica sobre mujeres que suelen mantener a sus familias en sus países de origen.
Las violaciones a la seguridad y la dignidad son numerosas. El sesenta y seis por ciento se siente vigilada en el trabajo. El cincuenta y seis por ciento recibe gritos o malos tratos. El cuarenta y dos por ciento reporta acoso sexual, y el veinticinco por ciento dice haber sido tocada de manera inapropiada. Una participante, citada bajo un nombre ficticio, describe el miedo y la impotencia que acompañan cada episodio de maltrato.
Las consecuencias para la salud también son graves. Muchas no reciben capacitación en salud y seguridad y no cuentan con equipo de protección adecuado. El cuarenta y dos por ciento sufrió accidentes laborales, y el cuarenta y nueve por ciento desarrolló enfermedades relacionadas con el trabajo. Solo una minoría accedió a la atención necesaria. El sesenta y seis por ciento reporta altos niveles de estrés debido a la falta de acceso a servicios médicos.
Las mujeres sin estatus no pueden acceder a clínicas ni hospitales, ni siquiera para cuidados de embarazo o exámenes preventivos. En la conferencia de prensa de presentación del informe, las portavoces del Comité de Mujeres insistieron en la urgencia de garantizar acceso pleno y sin restricciones a la salud para todas las mujeres sin estatus.
Este estudio revela una realidad oculta y exige medidas inmediatas para proteger a las mujeres sin estatus frente a la explotación y la violencia, y para asegurar vías reales de acceso a servicios esenciales y a la regularización.



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