El sábado 7 de febrero las ciudades de Montreal Ciudad de Quebec Sherbrooke Saguenay Gatineau Trois Rivières y Rimouski vivieron una amplia ola de protestas para exigir la recuperación del Programa de la Experiencia Quebequense PEQ. En un frío extremo que el gobierno quiso convertir en silencio las calles se llenaron de personas rabia y determinación. Estas manifestaciones no fueron cifras ni multitudes pasajeras sino un grito colectivo contra una política que juega con la vida de las personas como si fueran simples expedientes administrativos
Frente al discurso oficial estas movilizaciones demostraron que la sociedad quebequense no es indiferente al sufrimiento de miles de familias que han invertido su vida aquí. Familias que echaron raíces criaron a sus hijos trabajaron pagaron impuestos y contribuyeron a la economía y al tejido social. Sin embargo el ministro de Inmigración les responde que no existe ninguna garantía de poder quedarse
Estamos ante una política ideológica y punitiva que rompe la promesa hecha a trabajadores estudiantes y familias. El respeto a la palabra es la base de toda legitimidad política pero el gobierno de Quebec decidió pisotear ese principio con la abolición del PEQ. Esta decisión no solo unió a las personas afectadas sino también a la sociedad civil cámaras de comercio empleadores sindicatos varios alcaldes ciudades y numerosos ciudadanos que afirmaron con una sola voz que eliminar el PEQ es una mala y peligrosa idea para todos
No se trata de un ajuste técnico ni de una reforma administrativa. Es un cambio abrupto de las reglas en medio del proceso. Más aún esto no es un juego. Se trata del destino de personas de niños y del futuro de familias enteras. Por eso la exigencia es clara la adopción inmediata de una cláusula de protección para todas aquellas personas que construyeron su vida sobre las promesas del Estado
Muchas de las personas afectadas son miembros de sindicatos y trabajan en sectores esenciales desde la salud hasta la industria y los servicios. Atacarlas es atacar directamente a la clase trabajadora y a su solidaridad. Nuestra lucha no se detendrá. Seguiremos denunciando y resistiendo esta decisión en las calles en los medios y en todos los espacios necesarios hasta lograr su retiro. La justicia no se congela. La dignidad no se elimina por decreto.



Los comentarios están cerrados.