Cientos de estudiantes internacionales han sido sumidos en una situación de crisis después de que el Gobierno de Quebec se negara a renovar los permisos de cuatro instituciones privadas: Collège supérieur de Montréal, Herzing College, Veritas College of Technology y Collège supérieur de Sherbrooke.
Estas personas dejaron atrás a sus familias, cruzaron fronteras y pagaron decenas de miles de dólares en matrículas. Muchas trabajaron en empleos precarios y mal remunerados para financiar sus estudios, mientras las instituciones privadas se beneficiaban de la precariedad de su estatus migratorio. Algunas estaban a pocas semanas de graduarse cuando sus instituciones cerraron.
Ahora corren el riesgo de perder sus estudios, su derecho a trabajar y su estatus legal en Canadá.
Esta crisis pone al descubierto un sistema que trata a los estudiantes internacionales como fuentes de ingresos y mano de obra desechable. Los gobiernos y las instituciones privadas los reclutan prometiéndoles educación y oportunidades profesionales. Sin embargo, cuando el sistema fracasa, son los estudiantes quienes deben cargar con las deudas, la incertidumbre y las consecuencias migratorias.
Desde noviembre de 2024, los estudiantes internacionales que desean cambiar de institución de educación postsecundaria generalmente deben solicitar un nuevo permiso de estudios. En Quebec, algunas personas también pueden necesitar un nuevo Certificado de Aceptación de Quebec. Por lo tanto, deben conseguir la admisión en otra institución, transferir sus créditos y completar nuevos trámites migratorios antes de que expiren sus documentos. Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá
El Gobierno de Quebec afirma haber propuesto alternativas para que los estudiantes puedan continuar su formación. Sin embargo, los estudiantes denuncian llamadas sin respuesta, programas no disponibles y fechas de transferencia demasiado tardías para proteger su estatus. El 19 de julio, más de 100 estudiantes se manifestaron en Montreal para exigir transferencias automáticas y una intervención inmediata del Gobierno. The Canadian Press
Los estudiantes no cerraron estas instituciones. No crearon las fallas regulatorias. No deben ser castigados por ellas.
Los estudiantes internacionales son trabajadores y miembros de nuestras comunidades. No son máquinas de generar ganancias para las instituciones privadas ni cifras desechables dentro de los objetivos migratorios del Gobierno.
Quebec aceptó su dinero y autorizó a las instituciones que los reclutaron. Ahora debe asumir su responsabilidad. Todas las personas afectadas deben poder terminar sus estudios sin perder su dinero, su tiempo, su empleo ni su estatus migratorio.



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