El viernes 6 de febrero, el Centro de Trabajadores(as) Inmigrantes celebró una amplia asamblea general con la participación de sus miembros trabajadores y trabajadoras. El encuentro estuvo dedicado a una pregunta central y urgente : cómo organizarnos en el contexto actual para enfrentar el ataque creciente contra los derechos de las y los trabajadores y de las personas migrantes. Esta asamblea se realizó en un momento político crítico, marcado por la proliferación de leyes anti-migrantes, algunas ya aprobadas y otras aún en proceso de discusión, que amenazan directamente la estabilidad, la dignidad y los derechos al trabajo y a la residencia.
La asamblea contó con una participación amplia de trabajadores y trabajadoras migrantes de diversos sectores, sectores que sostienen la economía, pero cuyos trabajadores son empujados a la precariedad y privados de una protección real. Esta diversidad reflejó una sola realidad : el ataque contra las personas migrantes no es aislado, sino sistemático, y afecta a todas aquellas que trabajan bajo condiciones temporales o precarias.
Los debates se centraron en las nuevas leyes y políticas que profundizan la vulnerabilidad y facilitan la explotación, como el endurecimiento de los requisitos de residencia, la vinculación del estatus legal al empleador, el debilitamiento de los mecanismos de denuncia y protección, y la ampliación de la impunidad patronal. Las y los participantes subrayaron que estas políticas no apuntan únicamente a las personas migrantes, sino que también se utilizan como una herramienta para presionar al conjunto de la clase trabajadora y degradar las condiciones laborales de todos y todas.
La asamblea discutió en profundidad las formas de organización colectiva necesarias para enfrentar estos desafíos, tanto en el plano legal como en los lugares de trabajo. Se compartieron experiencias sobre las violaciones cotidianas que enfrentan las y los trabajadores, incluyendo el robo de salarios, las horas de trabajo no pagadas, las amenazas de despido o deportación, y el silenciamiento deliberado de quienes intentan reclamar sus derechos. Se afirmó con claridad que el miedo y el aislamiento son las principales armas sobre las que se sostienen estos abusos, y que la acción colectiva es la única respuesta capaz de romper esta realidad.
La asamblea se desarrolló en varios idiomas, una decisión política clara que refleja el compromiso del Centro con la construcción de una organización de base, masiva y basada en la membresía, capaz de representar de manera real y no simbólica a las y los trabajadores migrantes. Las personas presentes expresaron su compromiso de avanzar en la construcción de una organización fuerte y profundamente arraigada, que lidere la lucha desde abajo y articule la defensa legal, la organización en los lugares de trabajo y la acción política en las calles.
La asamblea concluyó que la próxima etapa requiere un paso de la reacción a la acción organizada, y de las quejas individuales al poder colectivo. El ataque actual contra las personas migrantes es un ataque contra el derecho a vivir y trabajar con dignidad, y la única respuesta efectiva es una organización colectiva amplia, capaz de enfrentar la ofensiva y sostener la lucha en el tiempo.
Este encuentro no fue un debate pasajero, sino un paso concreto en la construcción de una fuerza colectiva de las y los trabajadores migrantes. Lo alcanzado marca el inicio de un largo proceso de organización y movilización, cuyas próximas etapas continuarán en cuatro idiomas, afirmando que la unidad de la clase trabajadora es la base de toda victoria.



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