Por Marie y Yusrah
El 30 de septiembre de 2026, en Tiohtià–Mooniyang–Montreal, varios cientos de personas se reunieron para conmemorar el Día Nacional de la Verdad y la Reconciliación participando en la marcha Cada niño importa, organizada por el Refugio para Mujeres Indígenas de Montreal.
Muchas de las personas presentes, de distintas generaciones, vestían camisetas naranjas para rendir homenaje a las personas sobrevivientes y víctimas del sistema de internados para pueblos indígenas, así como a sus familias y seres queridos.
La marcha comenzó en Westmount Park, hizo una parada frente a Westmount High School y terminó en Cabot Square. Reunió a integrantes de varias comunidades indígenas, personas solidarias y aliadas, diversos representantes políticos —entre ellos Ruba Ghazal, Roxane Milot y Manon Massé, de Québec solidaire—, así como a miembros de los medios de comunicación.
Cantos tradicionales acompañaron la concentración, mientras varias personas tomaron la palabra para compartir testimonios sobre las violencias continuas que los pueblos indígenas han enfrentado desde el inicio de la colonización.
“No hay reconciliación sin verdad” fue una frase repetida en varias ocasiones por quienes intervinieron, denunciando tanto el hecho de que muchas de las recomendaciones de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación sigan sin aplicarse más de diez años después, como el anuncio de la destrucción, prevista para 2027, de archivos relacionados con el sistema de internados para pueblos indígenas.
Finalmente, la presencia de banderas palestinas en la marcha y el lema “¡No hay orgullo en el genocidio!”, ampliamente coreado por la multitud, reflejaron la convergencia de las luchas y la solidaridad internacional en apoyo del derecho de todos los pueblos a la autodeterminación.



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