Alrededor de 50 personas se reunieron el miércoles por la noche en la librería Un livre à soi, en Montreal, para celebrar la publicación de la edición francesa actualizada de Travail essentiel, travailleurs jetables, libro de Mostafa Henaway, organizador comunitario del Centro de Trabajadores y Trabajadoras Inmigrantes (CTI).
Más que una presentación literaria, el encuentro permitió cuestionar un sistema económico que depende del trabajo migrante mientras les niega derechos a las personas migrantes y las expone a la explotación y a la amenaza constante de la deportación.
La conversación fue moderada por Laura Doyle Péan, artista y responsable de la clínica de información jurídica del CTI. Henaway y Amel Zaazaa, cofundadora y directora general del Observatorio por la Justicia Migrante, compartieron sus experiencias dentro del movimiento por la justicia migrante y subrayaron la importancia de construir luchas encabezadas por las propias personas migrantes.
En el centro del libro se encuentra una pregunta fundamental: ¿cómo puede una economía que depende del trabajo migrante tratar a estos trabajadores y trabajadoras como personas intercambiables y desechables?
Desde los almacenes de Amazon y Dollarama hasta los sectores agrícola, alimentario y de reparto, Henaway revela cómo los programas de trabajo temporal, los permisos de trabajo cerrados y la precariedad migratoria crean una fuerza laboral mal remunerada, vulnerable y más difícil de organizar.
El diálogo también abordó la financiarización del trabajo migrante y la «uberización de la inmigración», un modelo en el que las empresas contratan a personas migrantes según sus necesidades y prescinden de ellas cuando ya no requieren su trabajo. Los ponentes denunciaron la violencia administrativa del sistema migratorio canadiense y la distancia entre los discursos oficiales que celebran la diversidad y la realidad de miles de personas amenazadas por la inestabilidad y la deportación.
Asimismo, examinaron las causas estructurales de la migración forzada, entre ellas el imperialismo canadiense y el papel de las empresas mineras canadienses en la destrucción de territorios y el desplazamiento de comunidades en distintas partes del mundo. Estas realidades evidencian la conexión entre el saqueo de los países del Sur Global y la explotación de quienes se ven obligados a migrar.
La resistencia organizada ocupó igualmente un lugar central, en particular la oposición al proyecto de ley C-12 y la creación de asambleas barriales en Montreal para combatir colectivamente las deportaciones.
El público, integrado por miembros del CTI y del Observatorio, organizaciones comunitarias aliadas, activistas, estudiantes y lectores, planteó preguntas sobre la construcción de solidaridades entre las personas migrantes y los pueblos indígenas, la regionalización de la inmigración y el mito del excepcionalismo canadiense.
Las intervenciones también cuestionaron el «salvacionismo blanco» y los discursos que reducen a las personas migrantes a víctimas sin capacidad de acción. Como quedó claro durante el encuentro, las trabajadoras y los trabajadores migrantes no solo son esenciales para la economía mundial: representan una fuerza colectiva capaz de enfrentar la explotación, el racismo y las políticas migratorias represivas.
En septiembre se celebrará otra presentación del libro en la ciudad de Quebec. Para conocer los detalles, siga las redes sociales de Éditions Écosociété y del Centro de Trabajadores y Trabajadoras Inmigrantes.
El libro está disponible en Canadá a través de Les libraires y estará disponible en Europa a partir del 18 de septiembre mediante Place des Libraires.



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