El 21 de marzo, cientos de personas salieron a las calles de Montreal en una poderosa manifestación por la justicia para todas las personas migrantes. No fue una reunión simbólica, sino una expresión viva de una amplia solidaridad que reunió a estudiantes, grupos de vivienda, sindicatos, trabajadores migrantes precarios, trabajadores extranjeros temporales, solicitantes de asilo y personas que luchan contra las deportaciones.
Notre manifestation du 21 mars
Esta movilización tuvo lugar en el Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial, que tiene sus raíces en la masacre de Sharpeville de 1960 en Sudáfrica, cuando la policía asesinó a 69 manifestantes pacíficos que protestaban contra el apartheid. Esta memoria no es solo histórica. Es un recordatorio de que la violencia estatal contra los pueblos oprimidos forma parte de un sistema que sigue reproduciéndose, desde el apartheid hasta los regímenes migratorios actuales.
Hoy en Canadá, este sistema adopta otra forma. La discriminación racial no es accidental, es estructural, incrustada en las políticas migratorias y en el mercado laboral. Los trabajadores migrantes, especialmente aquellos con permisos de trabajo cerrados o con estatus precario, son empujados a los márgenes y explotados como mano de obra desechable.
Esto no es una falla del sistema. Este es el sistema.
Los programas de migración temporal, las restricciones a los permisos de trabajo abiertos, las políticas de deportación y las barreras a la regularización funcionan para producir una fuerza laboral sin derechos y con miedo de reclamarlos. Estas políticas son inseparables de la discriminación racial. Son una de sus expresiones más claras.
Como dejaron claro los manifestantes, eliminar la discriminación racial no se logra con declaraciones o palabras vacías. Los gobiernos no pueden condenar el racismo mientras continúan aplicando políticas que lo reproducen.
Eliminar el racismo significa desmantelar estos sistemas desde la raíz
Significa permisos de trabajo abiertos
Significa poner fin a los permisos ligados a un empleador
Significa detener las deportaciones
Significa la regularización completa para todas las personas migrantes
La lucha contra el racismo es inseparable de la lucha contra la explotación. Es una lucha por la dignidad, por el derecho a quedarse y por el derecho a vivir y trabajar sin miedo.
Lo que vimos el 21 de marzo no fue solo una manifestación. Fue un momento de organización y unidad. Un mensaje claro de que los trabajadores migrantes no están solos y que la solidaridad colectiva puede enfrentar un sistema basado en la exclusión y la explotación.
La lucha continúa.



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